Una cámara no se improvisa. Se calcula.
En la escena 3 la cámara se colaba por las paredes porque nadie había medido el edificio. Aquí se midieron sus 71 piezas primero, se recentró el modelo y se diseñó un recorrido de seis planos que en ningún frame entra en su volumen.
Primero se mide el sitio. Luego se rueda.
Se abrió el archivo y se midieron sus 71 piezas: 5,45 × 4,35 × 5,52 unidades, con el centro desplazado. Sin esos números, dirigir la cámara es adivinar.
El modelo no estaba donde parecía.
Su centro real caía en (−0,86 / 0,05 / −0,26). Recolocado en el origen, la cámara por fin encuadra el corazón del diorama y no su esquina.
Cerca del suelo, pero nunca dentro del muro.
Esta pasada baja va a radio 7, fuera de la caja de 2,9. Se siente íntima porque el foco está cerca, no porque la cámara se cuele donde no cabe.
Sube por detrás, no a través.
La cámara gana altura manteniéndose tras el diorama. El movimiento vertical es el que da escala: revela el volumen entero sin un solo recorte.
Sobrevolar sí. Atravesar no.
El único momento en que la cámara pasa sobre el edificio lo hace a más del doble de su altura. Vuela por encima del techo, con margen medido.
Y se retira al plano con el que abrió.
Seis planos, cero cortes, cero paredes atravesadas. La diferencia entre una cámara que se mueve y una secuencia dirigida son estos números.
Lo que se midió antes de mover la cámara.
Volumen ocupado
5.45 × 4.35 × 5.52
Caja tras recentrar
x ±2.73 · y ±2.18 · z ±2.76
El error de la escena 3
radio 3 < radio 2.9 + margen
6 planos · focal de 32° a 46° · roll hasta 4°